Por Sandy Elizabeth Martínez Lara
Viajar ya no es el único camino para vivir una experiencia internacional. Cada vez más universidades están apostando por la internacionalización en casa, y una de las herramientas más efectivas es el COIL por su nombre en inglés (Collaborative Online International Learning) o intercambio virtual. En pocas palabras, se trata de conectar grupos de estudiantes de distintos países para trabajar juntos en proyectos académicos, sin necesidad de moverse de su país.
Lo interesante es que no solo trata de practicar otro idioma o conocer nuevas culturas. Estudios recientes muestran que quienes participan en cursos con formato COIL mejoran su inteligencia cultural, es decir, su capacidad para comunicarse, colaborar y resolver problemas en contextos diversos. Lo que demuestra que los estudiantes que han presentado este tipo de colaboración virtual eleva los niveles de empatía y adaptación intercultural, habilidades muy valoradas en el mundo laboral actual.
Tal es el caso de, América Latina, varios programas ya está incorporando el modelo COIL dentro de sus materias regulares. Por ejemplo, estudiantes de negocios internacionales trabajan en conjunto con universidades de Europa o Asia para diseñar estrategias de marketing intercultural o analizar mercados globales. Todo ocurre en línea, con apoyo de docentes que planifican actividades conjuntas y sesiones en tiempo real.
Además, este tipo de internacionalización tiene un impacto ambiental positivo. Al no requerir traslados, reduce significativamente la huella de carbono y abre la puerta a que más estudiantes participen, sin preocuparse por costos, visas o tiempos de viaje.
En conclusión, COIL representa una nueva forma de abrir el aula al mundo. No reemplaza la movilidad física, pero la complementa y la hace más accesible. Aprender con y de otros países, sin salir de casa, ya no es el futuro: es el presente de la educación superior.

