Por Sandy Martínez Lara
La importancia de la movilidad académica trasciende debido a que busca potenciar competencias interculturales, redes de colaboración internacional y desarrollo profesional en diversos contextos. Sin embargo, en 2026 persisten una serie de retos estructurales y operativos que inciden en su expansión y calidad, de los cuales a continuación se describen cinco:
1. Barreras regulatorias y políticas migratorias: visto desde el punto en donde los sistemas de visado y políticas migratorias restrictivas configuran una barrera recurrente para la movilidad estudiantil. En algunos países, las regulaciones migratorias son estrictas y los procedimientos son lentos para la obtención de permisos de estudio o investigación limitada el acceso de estudiantes internacionales en programas de intercambio y estancias de investigación.
2. Redefinición de estrategias de internacionalización: la recalendarización de objetivos de reclutamiento de estudiantes internacionales por parte de algunos países marca un giro en la política global de movilidad.
3. Desigualdades socioeconómicas y costos asociados: los costos relacionados con la movilidad incluyendo colegiaturas, manutención y viajes constituyen una berrera significativa para estudiantes de entornos socioeconómicos vulnerables. Altos costos de matrícula en diversas instituciones internacionales, limitan la inclusión de segmentos amplios de estudiantes, restringiendo la diversidad de experiencias de movilidad y la equidad en oportunidades internacionales.
4. Procesos académicos y reconocimientos de créditos: las diferencias en sistemas educativos y la falta de mecanismos eficientes para el reconocimiento de créditos académicos entre instituciones constituyen obstáculos para la movilidad fluida. Por lo que, la articulación de los planes de estudio y la homologación de cursos demandan acuerdos interinstitucionales sólidos, cuya ausencia puede derivar en pérdida de tiempo académico o costos adicionales para los participantes.
5. Integración de nuevas modalidades y tecnologías: aunque la movilidad física continúa siendo central, la adopción de modalidades híbridas o virtuales plantea retos para integrar experiencias internacionales significativas. La utilización de tecnologías que apoyen la movilidad debe completarse con políticas institucionales claras y apoyo pedagógico, evitando que la virtualidad reduzca la riqueza del intercambio cultural y académico.
Es por esto que, en 2026, la movilidad académica enfrenta retos interconectados que abarcan desde políticas públicas y costos económicos hasta infraestructura y alineación curricular. Su consolidación como herramienta de internacionalización exige respuestas coordinadas entre gobiernos, universidades y organismos internacionales, orientadas a facilitar la movilidad física y virtual, disminuir barreras socioeconómicas y fortalecer las capacidades institucionales.

