Por Eder Sosa
A partir de la década del 2010, los partidos políticos y sus figuras han encontrado en las redes sociales un canal de comunicación directa con el ciudadano, utilizándolas como herramientas para comunicar sus propuestas y logros, e impulsar su imagen, actualmente es impensable la idea de que algún político no cuente con alguna red social. Al mismo tiempo, los ciudadanos han utilizado a las redes sociales como un espacio en el cual pueden expresar su opinión sobre ciertos eventos o temas de la esfera pública.
Muchos de estos temas comentados surgen a partir de la difusión de contenido informativo, el cual, a diferencia de antes de la llegada del internet, cuando solo los grandes medios podían cubrir la nota, ahora pueden ser difundidas por cualquier usuario en tiempo real. Esta apertura ha traído ventajas como la accesibilidad e inmediatez de la información, así como la oportunidad de compartir diferentes perspectivas; sin embargo, al mismo tiempo la comunicación en redes sociales ha desarrollado su mayor desventaja, pues esta combinación de factores es el nicho perfecto para lo que puede ser considerado su talón de Aquiles: la propagación de desinformación.
Una de las maneras de propagar desinformación es mediante la difusión de fake news, estas son noticias cuya información carece de veracidad, aunque su origen se remonta al periodismo tradicional, han encontrado un espacio dentro del entorno virtual contemporáneo. Dichas noticias pueden ser publicadas con la intención de obtener interacciones, generar contenido o persuadir a la gente a pensar de cierta manera, pero en ocasiones estas se presentan como noticias difundidas sin intención alguna de desinformar, llegando a ser accidentales (Pennycook y Rand, 2021).
Sin embargo, la difusión de noticias falsas que no se compartieron sin verificar la veracidad de la nota, termina generando desinformación, lo cual puede tener consecuencias dentro de la opinión pública. La sociedad es consciente de que las fake news existen dentro de las redes sociales, llegando a afectar la percepción de confianza de las noticias dentro de las mismas, sin embargo, hoy en día es común que sigamos cayendo en ellas porque sigue faltando la práctica de reflexionar y verificar que la información sea real.
A esto se le suma una nueva barrera: el contenido generado mediante inteligencia artificial. Conforme pasan los años, la IA ha ido desarrollándose de manera acelerada; cuando empezaron a surgir imágenes y audios creados mediante esta tecnología, era fácil distinguir que se trataba de contenido falso debido a las fallas evidentes en el diseño, sombras, colores y figuras en las imágenes o videos, o en la voz monótona y robotizada en el caso de los audios. De la misma manera, las personas representadas dentro de estos contenidos también eran notoriamente ficticias, pues contaban con extremidades extra en sus cuerpos o el realismo del rostro no terminaba de convencer.
Sin embargo, en los últimos años los modelos más recientes de IA han sido optimizados para que el contenido generado luzca más realista, complicando cada vez más la diferenciación entre una imagen artificial y una real. La generación de contenido con IA no se limita únicamente a la creación de imágenes, también sirve como herramienta para la edición y alteración de las mismas, clonación de voz, o la generación y montaje de videos, como es el caso de los deepfakes. Aunque parece una exageración, las noticias falsas que han utilizado fotografías generadas con inteligencia artificial para obtener mayor fiabilidad ya han sido un problema que se ha presentado en los últimos años.
El 22 febrero de este año, tras el arresto del líder criminal Nemesio Oseguera “El Mencho”, el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desencadeno una ola de violencia en el estado de Jalisco. Esta ola se vio reflejada mediante el bloqueo de carreteras, quema de vehículos y cancelación de vuelos de aerolíneas norteamericanas. En este contexto en redes sociales llegaron a difundirse noticias falsas que aprovecharon esta tecnología para generar una imagen de un avión incendiándose en la pista del Aeropuerto de Guadalajara. La imagen generó tanta repercusión en redes que el mismo Gobierno de Jalisco tuvo que salir a desmentir la fotografía y aclarar que dicha imagen había sido generada mediante Inteligencia Artificial.
Otro de los problemas que surge con el uso de la inteligencia artificial es la clonación de voz. Han llegado a registrarse en casos de suplantación de identidad haciendo pasar una voz generada con IA por la voz auténtica de un político o candidato. Ejemplo de ello es el caso de la campaña de llamadas falsas financiada por un consultor político llamado Steve Kramer, la cual utilizaba un mensaje con la voz clonada de Joe Biden con el objetivo de desincentivar el voto en las elecciones de noviembre del 2024, justo antes de las primarias presidenciales del estado de New Hampshire, dejando un precedente de que la IA puede ser utilizada para fabricar una identidad.
Esto conlleva a que el contenido digital sea cada vez más difícil de verificar debido a la manipulación y montaje artificial, lo cuál puede ser un problema dentro del proceso electoral complicando aún más la verificación de información al ciudadano. Existe el riesgo de que una persona pueda generar contenido o evidencias falsas de un candidato o político, ya sea mediante una imagen alterada, la clonación de voz utilizada en llamadas, videos creados artificialmente o montando un deepfake en una situación que perjudique a un candidato y que la facilidad de propagación de esto pueda manipular la percepción del mismo, afectando la imagen política.
Otro de los problemas que surgen es la capacidad de un político de aprovechar este argumento como defensa propia, haciendo pasar una verdad por una difamación generada mediante inteligencia artificial. Esto puede generar desconfianza en la información consumida, lo cual también puede llegar a afectar a la información verídica al poder cuestionada al ya no existir una línea clara en el contenido que puede ser considerado como real.
En este escenario anteriormente planteado, el próximo año se llevará a cabo el proceso electoral 2026-2027 federal en donde se renovarán 500 diputaciones federales y, al mismo tiempo, 17 estados elegirán un nuevo gobernador. Al igual que en otras elecciones, existe la posibilidad de que en esta época se difunda contenido falso, por lo cual el ciudadano se enfrentará al nuevo desafío de tener que diferenciar si la noticia que está consumiendo es real o falsa, todo esto lleva al siguiente cuestionamiento: ¿Qué ocurre cuando ya no podamos confiar en los videos e imágenes como una prueba de que algo es verdad?, ¿será este recurso utilizado para la guerra sucia?, ¿cómo un político podrá demostrar que efectivamente una acusación en contra suya es generada por inteligencia artificial?.
Referencias
Pennycook, G. & Rand, D. G (2021). The psychology of fake news. Trends Cogn. Scientific Reports. 25, 388–402

